Mensaje del Presidente
No me caben en la cabeza las nuevas medidas en contra la familia cubana impuestas en 2004 por la administración Bush. Regulaciones que permiten a los miembros de la familia que viven en EEUU visitar la isla sólo una vez cada tres años –sin excepción ninguna, ni siquiera para visitar a un familiar enfermo o moribundo. Y hay más medidas draconianas como cuando prohíben visitas basado en quien se define como miembro familial.
Ya es hora que todos los lados de este argumento que viene andando hace demasiados años dejen de tocar esas imaginarias fibras que tejidas unen a la familia. Hilos que han sido manipulados durante más de cuatro décadas y en la que el tejido que conocemos como familia ha sido destruido lentamente hasta quedar hecho harapos.
Como ciudadano norteamericano estoy convencido de que las regulaciones son inconstitucionales. Y esto no es el Estados Unidos ni la Constitución de la que aprendi cuando iba a la escuela de niño. Porque en un país con un corazón tan grande, la familia, amistad y el amor por la humanidad estaban por encima de todo.
Pero lo que puede ser más molesto, al menos para mí, es la apatía con la que muchos han aceptado esta medida política inaceptable por parte del presidente, su administración y los que lo apoyan en el Congreso. Aquí mismo en Miami, donde vivo, hay miles que conozco que están en desacuerdo. Muchos sufren calladamente por estas leyes que nos dividen. Pero lo aceptan, buscando formas de burlar la ley, o sencillamente resignándose a no volver a ver a sus seres queridos.
Con las medidas más rigidas del 2004 de nuevo estuvimos expuestos a la crueldad y división como estrategia política a nombre de la democracia. El resultado es una devastación continua de la familia cubana.
El trabajo de la Comisión es asegurar que esta injusticia no siga pasando. No descansaremos hasta que logremos nuestra meta.
Alvaro F. Fernandez